Cómo empezó todo
En 2018, uno de nosotros llevó a unos amigos extranjeros a un pueblo de montaña. Nada planificado. Solo improvisación y ganas de mostrar lugares reales.
Acabaron en una fiesta de pueblo, comiendo con una familia local y durmiendo en una casa rural sin wifi. Al día siguiente nos dijeron que había sido el mejor día de su viaje por Europa.
Esa fue la revelación. La gente no quiere experiencias perfectamente orquestadas. Quiere conexiones auténticas y momentos que no se pueden programar.